autores guatemaltecos

Olvidarte.

Vamos a pretender que somos dos extraños que nunca coincidieron, que nuestras bocas nunca se presionaron una contra la otra y que nuestras manos nunca se entrelazaron.
Vamos a pretender ser dos extraños a los cuales la victoria nunca llego y que tal vez mañana las cosas cambien.
Voy a dejarte morir y olvidarte aún así duela.

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Bound 2 – Kanye West

Me estoy quebrando
poco, poquito a poco
ya no puedo respirar
y me caígo a pedazos
que se estrellan contra el piso
y se multiplican entre si
parecen miles de estrellas
estrellas que mueren
estrellas que se apagan
y que no volverán a brillar
me estoy apagando
me estoy muriendo
soy un salto al vacío
un arma cargada
una bala perdida
una lucha perdida
soy eso y nada.

La muerte de Gato

Llevaba un libro de poesía bajo el brazo, eran las 5 de la mañana y ya iba tarde para trabajar, salió corriendo cuando vio que el bus empezaba a avanzar tratando de esquivar los charcos de agua sucia y lodo y como pudo logro subir, el ayudante le cobro y empezó a avanzar por el medio del bus, desesperado y tratando de no quedarse dormido o de perder el libro y agarrado con una mano al barandal del bus para no caer sobre las personas que iban sentadas.

A medida que avanzaba sobre la calzada San Juan, el bus se iba vaciando y al llegar a la altura del trébol, en la estación de el hospital Luis pudo encontrar un lugar, tomo asiento junto a la ventana, abrió su libro y empezó a leer a si mismo, el bus estuvo detenido ahí por unos cinco minutos, el trafico no parecía ceder en los carriles de al lado y Luis miraba su reloj a cada 30 segundos esperanzado que el bus continuara su marcha.

El bus se puso en marcha y Luis retomo su lectura, avanzaba fluido y solo escuchaba el ruido de la calle y al ayudante gritar las rutas cuando de pronto un ruido seco y fuerte hizo que perdiera la concentración en su lectura.

—Bueno pues cerotes, ya saben como funciona esto— dijo un tipo vestido de negro blandiendo un arma en la mano.

Luis asustado sin saber que hacer vio en todas las direcciones tratando de encontrar una respuesta o como tratando de encontrar algo que hacer, se sentía amenazado y sin más, estaban asaltando la unidad de transporte en la que el iba a trabajar, sin saber que hacer, empezó a sacar sus pertenencias, su reloj, que su novia Lola, le había regalado la navidad pasada y el teléfono que acababa de comprar, saco su billetera y saco los Q15 que tenia para comprar su almuerzo y volvió a guardar su billetera, pensando en todos los tramites que iba a tener que hacer si también se llevaban sus documentos.

Los asaltantes tomaron su botín y se marcharon unas pocas calles antes del lugar en el que Luis debía bajar, al llegar a su destino, Luis ya iba desanimado, sin un centavo en el bolsillo y sin ganas de existir, camino hasta su trabajo, entró sin saludar a nadie, encendió su computadora y empezó a hacer su trabajo como todos los días hasta ese día.

Conforme el día iba pasando, el estado de ánimo de Luis no iba mejorando, sabia que necesitaba salir de esa pocilga lo más pronto posible, quiso avisarle a su jefe de que no se sentía nada bien y de que quería el resto del día pero el Jefe de Luis estaba siempre en reuniones o salía “a hacer mandados” con la secretaria de Gerencia por lo que Luis salió de la oficina sin avisar a nadie.

Luis anduvo por ahí, vagando y viendo a la gente pasar, vio un perro muerto a la orilla de la avenida Bolívar, cerca de la estación de policía, que ya empezaba a descomponerse, cruzo la pasarela buscando los bares de mala muerte esperando encontrar a alguien conocido que le pudiera prestar unos quetzales o que lo invitara a tomar algo.

Camino hasta que estuvo cerca de un bar llamado Noa Noa, cuando se encontró con Felipe, su cuñado, hermano de Lola, se saludaron efusivamente como que no se habían visto en años aunque solo habían pasado un par de días desde la última  vez que se habían visto y se pusieron a hablar, Luis le contó lo que había sucedido esa mañana y Felipe lo invito a pasar a el bar y beberse unas copas.

El Noa Noa era de esos bares que encuentras abierto desde muy temprano, lleno de espejos por adentro, un tubo para bailar el pole dance y varias prostitutas, a pesar de ser temprano tipo diez u once de la mañana, el lugar se encontraba concurrido, habían unas cuantas mesas vacías, una luz roja cubría el lugar y reggaetón sonaba como música de fondo siendo a veces interrumpida por el animador que llamaba a las chicas a la pista.

Buscaron un lugar apartado de la pista, en una de las mesas del fondo y llamaron al mesero

—Dos litros de cerveza, por favor— dijo Felipe.

—En seguida caballero— dijo el mesero y pregunto — ¿gustarían que les envié a unas señoritas?

Ambos respondieron que aún no y el mesero se marchó al cabo de tres o cuatro minutos el mesero regreso con los litros de cerveza fría y sirvió un vaso casi a rebalsar a cada uno y siguieron su platica, Luis le contaba a Felipe el aspecto del sujeto que lo había asaltado hacia un par de horas y Felipe tratando de recordar si conocía a alguien con esa descripción, mientras los vasos de cerveza se servían y se vaciaban como si no hubiera mañana.

Minutos después llegó una de las señoritas y se sentó en el regazo de Luis y otra en el de Felipe, no hicieron nada para apartarlas, una de ellas tomo las mano de Felipe y empezó a jugar con sus dedos y su boca, Felipe tratando de seguir en la conversación con Luis no lograba concentrarse del todo, Luis tampoco lograba concentrarse teniendo a la prostituta sobre sus piernas moviéndose al ritmo del reggaetón, como pudo, Luis terminó de darle la descripción a Felipe cuando Galaxia, la prostituta que se encontraba bailando en las piernas de Luis los interrumpió

—Ese que vos decís papi, es uno que se mantiene por el trébol, yo lo conozco— dijo Galaxia

—Si, yo también lo conozco, le dicen el gato— dijo Soraya la chica que se encontraba con Felipe

—Si nos invitas a un privado te digo en donde lo podes encontrar— dijo Galaxia.

Luis se quedo pensando pero unos segundos después recordó que había sido invitado por Felipe a beberse unas copas y que Felipe era su cuñado, volteó a ver a Felipe que ahora se encontraba tocando los pechos de Soraya y este movió la cabeza como diciendo si.

—Si, vamos al privado los cuatro— dijo Luis y llamo al mesero.

—Manda joven— dijo.

—Vamos a requerir un servicio por favor y unos cuantos litros de cerveza— dijo Luis.

—En seguida joven— dijo el mesero y los hizo pasar a un cuarto con dos camas en la parte trasera del negocio.

El cuarto era un lugar limpio, con dos camas cada una pegada a la pared, una mesa en el centro con una cubeta que contenía tres litros de cerveza y cuatro vasos limpios y un cenicero y dos condones.

—Tienen 45 minutos— dijo el mesero, cerró la puerta y se marchó.

Luis y Felipe empezaron a desnudar a las putas y luego se desnudaron ellos, empezaron a besarse hasta que fue suficiente, se pusieron los condones y cada quien se metió a una cama con su chica, cuando terminaron, se vistieron y se pusieron a beber nuevamente de los litros que estaban en la mesa, Galaxia salió de la habitación y después de unos minutos regreso y le dio un pedazo de papel rasgado a Luis.

—Gracias por la dirección— dijo Luis.

—No hay de que, gracias a vos papi y regresa cuando querrás que te voy a estar esperando— dijo Galaxia.

Felipe llamo al mesero, le pago lo que habían consumido y el servicio y salieron en dirección a la casa de Felipe.

Felipe abrió la puerta y le dijo a Luis que lo esperará afuera, cuando regresó venía con una mochila negra en su espalda, le pidió el papel con la dirección del gato a Luis, cuando la vio dijo:

—Ya se donde es, no queda muy lejos de aquí si vamos a pie.

—Bueno, vamos ¿pero que vamos a hacer? — dijo Luis.

—Ya vas a ver cerote, vos confía en mí, igual te acabas de coger a una puta y no querrás que le diga a la Lola ¿verdad? — dijo.

Empezaron a caminar y luego de veinte minutos encontraron la casa, Felipe abrió su mochila y saco un revólver .38 y lo escondió atrás de su espalda sosteniéndolo en la mano, tocaron a la puerta y preguntó por el gato, dos minutos después se escucharon tres detonaciones y el cuerpo del gato caía sin vida sobre la acera afuera de su casa.