El abandono

El último cigarrillo encendido
reposa sobre el cenicero marrón
la mesa llena de polvo,
los platos sin lavar
las puertas cerradas.

La cama de días sin hacer
ya no te recito poemas en voz alta
porque la soledad retumba en las paredes
de la habitación vacía en la que me dejaste.

El espejo que solo nos muestra las caras tristes
con los ojos colorados y las ojeras a flor de piel
me obliga a pronunciar tu nombre en un susurro y ella
la soledad, ella me acompaña.

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