Pulp

I

En el parque.

Viernes por la tarde, parque central, un niño corre alegremente ahuyentando a las palomas, la madre observa la escena desde la banca en la que se encuentra sentada, platica con un agente de seguridad nacional que intenta convencerla de que le de su número de teléfono y le promete llamarla para invitarla a salir pero sin el niño.

En la banca contigua un vendedor de helado toca la campanilla tratando de atraer clientes mientras se refresca del calor con una bolsa de agua pura, junto a él descansa un vagabundo justo abajo de la sombra de un árbol, posiblemente siga alcoholizado o en algún estupefaciente que a penas consigue moverse para acomodarse.

Una pareja camina de la mano, estudiantes de algún colegio cercano, aún portan sus uniformes y sus mochilas en la espalda, se sientan en una banca al otro lado del parque y empiezan a besarse apasionadamente, él introduce su mano bajo la falda de ella disimuladamente, ella trata de detenerlo no muy decidida.

II

Por la ventana.

Un músico en la esquina de una reconocida avenida canta abiertamente su odio contra el gobierno, el estuche de su guitarra en el piso esperando algunas monedas, transeúntes lo ven y siguen su camino ignorando el mensaje que desea transmitir, se frustra pero sigue intentándolo.

El skater va tratando de esquivar a las personas que se ponen en su camino, lleva audífonos grandes sobre su cabeza y la sonrisa de oreja a oreja. Una pareja camina lentamente por la calle, un vendedor de rosas se les acerca y ellos declinan a la oferta. Un anciano va con su pipa sacando tranquilamente el humo por la boca, a encontrarse con viejos amigos quizá para una partida de dominó.

III

En la cafetería.

El señor en la mesa de enfrente, bebe su café mientras lee el periódico del día, eventualmente levanta la mirada para ver a la nueva camarera que estará por los 25 pero seguramente con dos o tres niños y un marido que odia, ella le sonríe amargamente.

Entra una señora por la puerta principal, lleva prisa, no se sienta para ordenar, entra al baño y en cuestión de minutos sale por la puerta para perderse entre la multitud. Pido una cerveza.

En la mesa de atrás, jóvenes universitarios discuten sobre poesía, sobre el libro que va a ser publicado, sobre literatura, varios litros de cerveza en la mesa, vasos llenos, el plato de chow mein casi lleno y nada apetecible,  las moscas volando muy de cerca. Termino mi cerveza.

IV

En casa.

El televisor a medio volumen, un programa de concursos, el humo sube del cenicero ya lleno de colillas y cerillos ya apagados, platos con restos de comida en la mesa y platos sucios en el lavaplatos, un poco de polvo en el piso, la cama sin hacer, latas de cerveza regadas en la habitación.

Me senté en el comedor, encendí un cigarrillo, lo fumé despacio y empecé a ordenar la casa, al cabo de cuarenta y cinco minutos ya había terminado, apague el televisor, coloqué mi disco favorito en el reproductor y encendí otro cigarrillo.

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