Desayuno

Se despertó, era de madrugada aún, vio el reloj, abrió la ventana, necesitaba oxigeno.
Una vuelta en la cama.
Otra vuelta.

No podía conciliar el sueño, algo en su cabeza no le dejaba tranquilo, recordaba la noche de copas dos días antes cuando conoció a esa chica en la barra de aquel bar de mala muerte, esa sin duda había sido una buena noche, Angélica era su nombre y ahora no podía sacarla de su cabeza.

Se sentó en la orilla de su cama, encendió la luz, saco su cajetilla, encendió su cigarro y desayuno.

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